Facebook admite que ahora la privacidad y WhatsApp son el futuro.

Mark Zuckerberg, líder de Facebook, ha escrito en un largo post en su red que una plataforma “centrada en privacidad será más importante que las plataformas abiertas de hoy”. La comunicación encriptada entre amigos será la base del futuro.

mark zuckerberg

 

La admisión es al menos sorprendente en la red social que ha abanderado la bondad de la comunicación abierta durante 15 años. El giro ahora hacia una red basada en el modelo de WhatsApp es como si los fabricantes de misiles anuncian que se pasa al negocio de la cooperación internacional.

Hoy ya estamos viendo que los mensajes privados, las historias efímeras y los grupos pequeños son de lejos las áreas que más crecen en la comunicación online”, ha escrito Zuckerberg.

El líder de Facebook admite que no son ahora mismo los mejor colocados para abanderar la privacidad: “Entiendo que mucha gente no crea que Facebook pueda o incluso desee construir este tipo de plataforma centrada en la privacidad”, pero, añade, “hemos demostrado que podemos construir los servicios que la gente realmente quiere”.

El movimiento de Zuckerberg parece destinado a cambiar el buque insignia de su compañía: darle a WhatsApp los galones y dejar que Facebook pierda peso. “Hay una oportunidad para construir una plataforma que se centre en todas las maneras en que la gente quiere interactuar privadamente”, escribe Zuckerberg.

Es la definición perfecta de WhatsApp en unos años que, según Zuckerberg, podría evolucionar incluyendo más cosas que las actuales, aunque algunas ya las tiene: “Construir más maneras para que la gente interactúa, incluyendo llamadas, vídeo chats, grupos, historias, empresas, pagos, comercio y al final una plataforma para muchos otros tipos de servicios privados”. La app china de mensajería WeChat ya da buena parte de esos servicios.

whatsapp

Zuckerberg cree intuir que el negocio del futuro no serán anuncios en redes abiertas. Esos datos estarán trillados o, quizá, ya no podrán recogerlos por ley. La transición hacia un modelo donde conexiones privadas sean centrales –hablar con amigos estrictos, pagar, consultar al médico– puede ser el futuro.